Los amigos se cuentan con los dedos de una mano. O eso dicen, pero a mí me faltan manos, pies y de todo. La gente a la que le caigo mal dice que "voy de popu", y los que les caigo bien dicen que "soy muy maja y por eso tengo tantos amigos". Obviamente, prefiero hacer más caso a los segundos, pero sé que es normal lo que dicen los otros, y que a veces tienen razón. Recuerdo que llegué a mitad de curso mi primer año y durante unas pocas semana unas niñas me hacían bullying. Después se me subió a la cabeza eso de ser "popu" y empecé a acosarlas yo a ellas. Por suerte todo acabó, aunque nos llevamos un parte cada una. Esa es la peor etapa de mi vida, y no hablo de ella con nadie. Lo más gracioso es que ahora somos amigas todas (ellas tres y yo) y son las chicas con las que me junto. Ellas son las que me dicen que amigos de verdad hay pocos, y yo en el fondo estoy de acuerdo, porque de todas las personas que dicen ser mis amigas ni siquiera un cuarto de ellas son de verdad gente en la que confiar. Cada día me traiciona "un amigo", pero ya ni siquiera me duele, y me da miedo que algún día me traicione alguien en quien confíe y me dé igual. Cada vez que pienso en ello le doy vueltas acto seguido a una pregunta que me hago diariamente: ¿Confío en alguien?
"El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo". La frase le retumbaba en la cabeza y no callaba. La chica resopló, se masajeó las sienes y volvió a resoplar, por si se le pasaba el dolor de cabeza por arte de magia. Haciendo caso a su mala suerte, todo siguió igual, solo que ahora su amiga Elisa la miraba preocupada desde la puerta de la habitación. No hizo falta que preguntara si iba todo bien, ni tampoco hizo falta que le diera una respuesta. Era evidente que no. Eli era consciente de que su amiga no lo estaba pasando bien, pero no sabía qué le ocurría, con lo que no tenía ni idea de cómo ayudarla. Por una vez, Bea fue un poco más allá, le recitó una frase: "El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo". Elisa sintió un escalofrío recorrerle la espalda y le preguntó de dónde había sacado esa frase. La respuesta de su amiga hizo que se sentara para no caerse al suelo: "Un sueño". Años atrás, su madre le había dicho una frase que le r...
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