Los amigos se cuentan con los dedos de una mano. O eso dicen, pero a mí me faltan manos, pies y de todo. La gente a la que le caigo mal dice que "voy de popu", y los que les caigo bien dicen que "soy muy maja y por eso tengo tantos amigos". Obviamente, prefiero hacer más caso a los segundos, pero sé que es normal lo que dicen los otros, y que a veces tienen razón. Recuerdo que llegué a mitad de curso mi primer año y durante unas pocas semana unas niñas me hacían bullying. Después se me subió a la cabeza eso de ser "popu" y empecé a acosarlas yo a ellas. Por suerte todo acabó, aunque nos llevamos un parte cada una. Esa es la peor etapa de mi vida, y no hablo de ella con nadie. Lo más gracioso es que ahora somos amigas todas (ellas tres y yo) y son las chicas con las que me junto. Ellas son las que me dicen que amigos de verdad hay pocos, y yo en el fondo estoy de acuerdo, porque de todas las personas que dicen ser mis amigas ni siquiera un cuarto de ellas son de verdad gente en la que confiar. Cada día me traiciona "un amigo", pero ya ni siquiera me duele, y me da miedo que algún día me traicione alguien en quien confíe y me dé igual. Cada vez que pienso en ello le doy vueltas acto seguido a una pregunta que me hago diariamente: ¿Confío en alguien?
Historia a partir de la palabra "profunda" - Hola, Iván. Ya te aviso que me he despertado intensa - dice, con acento andaluz, entrando al aula y sentándose en su mesa después de dejar sus cosas - No lo creeré hasta escuchar la frase del día - ¿Qué es eso de la frase del día, Bea? - Dice la profesora entrando a clase. Todas las mañanas habla un poco con algún alumno antes de empezar la clase, para darles diez minutos de espabilarse y relajarse. Dice que es partidaria de ese tiempo libre, como le gusta llamarlo. Tiene 20 años, acaba de empezar y es la favorita de todos - Hola, Raquel. Nada, es lo primero que se me pasa por la cabeza al despertarme. Sin contar que me muero de sueño, claro - Los tres ríen y la profe pregunta: - ¿Y cuál es la de hoy? - Por mucho y por muy bien que nos acompañemos, hay tramos del camino que uno debe transitar con la sabia soledad - Jo, tía, sí que vienes profunda, ¿eh? - Ya te avisé, niño - Pues no os cuento lo que se me ha pasado a mí por la cab...
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