Sé tú mismo. Ja, como si fuera tan fácil. Esa frase debió inventarla alguien que tenía muchos amigos y una vida fácil, alguien como yo seguro que no. En el cole me siento un poco solo, no tengo muchos amigos. A ver, que tener tengo, ese no es el problema, el problema es que se juntan con gente con la que yo no me llevo, entonces en el patio, por ejemplo, acostumbro a ir de grupo en grupo, eso no me gusta y no sienta bien ni al resto ni a mí, por razones obvias. Ser uno mismo es muy complicado a veces, ¿sabes? El miedo al rechazo es el miedo más salvaje, el más irracional, el más fuerte, porque a todos nos importa mucho (quizá demasiado) nuestra posición social, el qué dirán, el cómo quedamos ante el resto. Por eso hay tanta gente que dice: "sé tú mismo" y luego ocultan cosas, fingen, se muestran de otra forma. Yo ya estoy tan acostumbrado a que me miren raro y a no pintar nada que soy como soy, y cada vez que alguien me mira mal o me dice algo, con la frente bien alta le puedo decir: "Sí, soy así, y me siento orgulloso. Si no te gusta aléjate, no es mi problema". Por eso a ti, que estás leyendo esto, te quiero dar un consejo: no es fácil, nada fácil. Puede doler, puede costar caro, pero a la larga te saldrá mejor mostrarte como eres frente a todo el mundo. Aunque cueste, sé que es complicado, yo el primero, pero te aseguro que vas a descubrir cosas fascinantes. Y si no, que me pregunten a mí.
"El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo". La frase le retumbaba en la cabeza y no callaba. La chica resopló, se masajeó las sienes y volvió a resoplar, por si se le pasaba el dolor de cabeza por arte de magia. Haciendo caso a su mala suerte, todo siguió igual, solo que ahora su amiga Elisa la miraba preocupada desde la puerta de la habitación. No hizo falta que preguntara si iba todo bien, ni tampoco hizo falta que le diera una respuesta. Era evidente que no. Eli era consciente de que su amiga no lo estaba pasando bien, pero no sabía qué le ocurría, con lo que no tenía ni idea de cómo ayudarla. Por una vez, Bea fue un poco más allá, le recitó una frase: "El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo". Elisa sintió un escalofrío recorrerle la espalda y le preguntó de dónde había sacado esa frase. La respuesta de su amiga hizo que se sentara para no caerse al suelo: "Un sueño". Años atrás, su madre le había dicho una frase que le r...
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