Te echo de menos, ¿sabes? Te echo de menos, porque siempre estabas a mi lado para lo que fuera, pasara lo que pasara. Porque me hiciste comprobar mil y una veces que podía confiar en ti, que nunca me ibas a dejar. Porque me enseñaste el valor de ser apoyada, pero también de apoyar a los demás, porque me demostraste con un maravilloso ejemplo cómo se ayuda al resto, cómo se da todo por un amigo. Te echo de menos porque gracias a ti he aprendido a ayudar a cualquier persona, a dar segundas oportunidades, a no esperar nada si hago un favor, a tener paciencia. Y todo lo que me has enseñado lo he aprendido porque tú lo hiciste conmigo. Tú estuviste a mi lado, tú me demostraste que podía confiar en ti, tú me apoyaste bajo cualquier circunstancia, en cualquier situación, siempre. Absolutamente siempre. Y me has enseñado el valor de una amistad, lo importante que es un amigo sincero, en quien puedas confiar, que siempre te vaya a apoyar, eso también lo hiciste conmigo. En infantil, tercero, cuarto, quinto y en sexto. Y ahora, en primero, que nos vemos menos de una vez al mes, que vivimos muy lejos, que tenemos que cuadrar agendas para contarnos algo, que no podemos salir de casa, ahora también me has apoyado, también me has hecho saber que podía contar contigo, aunque fuera a distancia. Que el destino es caprichoso, y quiso que no nos viéramos aquel viernes, que es caprichoso, y no ha querido que nos veamos en mucho tiempo, que es caprichoso, y ha hecho que todo sea muy difícil, que lo hayamos pasado mal, que es caprichoso, y ha conseguido ponernos obstáculos allá donde fuéramos. Pero gracias a ese destino caprichoso te he conocido, he confiado en ti y he descubierto en mi compañera de clase una amiga, una gran persona y, sobretodo, el mayor apoyo que he tenido en la vida, y que tendré jamás.Te echo de menos.
"El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo". La frase le retumbaba en la cabeza y no callaba. La chica resopló, se masajeó las sienes y volvió a resoplar, por si se le pasaba el dolor de cabeza por arte de magia. Haciendo caso a su mala suerte, todo siguió igual, solo que ahora su amiga Elisa la miraba preocupada desde la puerta de la habitación. No hizo falta que preguntara si iba todo bien, ni tampoco hizo falta que le diera una respuesta. Era evidente que no. Eli era consciente de que su amiga no lo estaba pasando bien, pero no sabía qué le ocurría, con lo que no tenía ni idea de cómo ayudarla. Por una vez, Bea fue un poco más allá, le recitó una frase: "El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo". Elisa sintió un escalofrío recorrerle la espalda y le preguntó de dónde había sacado esa frase. La respuesta de su amiga hizo que se sentara para no caerse al suelo: "Un sueño". Años atrás, su madre le había dicho una frase que le r...
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