Vacío. Vacío y una tristeza infinita que me rodea en este pozo en el que me he metido, y del que no sé si voy a salir. Un vacío inmenso lucha en mi interior por hacerse más espacio, mientras que mis emociones positivas luchan contra él, cada vez más debilitadas. Es extraño, un vacío haciéndose espacio, luchando contra la alegría, la felicidad y las risas, como un gigante contra un ejército de enanos. Los enanos acabarán aplastados por su enemigo, y éste, victorioso, comenzará a hacerse paso dentro de mí hasta acabar por hundirme. ¿Le quedará mucho a la batalla? ¿Conseguiré pararla antes de que me destroce? A la primera pregunta de momento no tengo respuesta, pero desde luego sé que la segunda se responde con un sencillo: "sola, no". Y soy consciente, pero ahora mismo no hay nadie que me pueda ayudar con esto. La persona idónea no ha aparecido todavía, y la otra que podría ayudarme está en otro sitio bien lejos de mí, con lo que de momento tendré que seguir soportando mi lucha interior en silencio cada día, callando mi sufrimiento para no preocupar a los míos, a pesar de saber que los enanos, por muchos que sean, no pueden vencer. Y yo lo intento, lo intento con todas mis fuerzas, pero al parecer el gigante me está matando. Espero encontrar rápido una solución aparte de plasmar todo aquí. Y estas palabras... ¿Son pura ficción?
"El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo". La frase le retumbaba en la cabeza y no callaba. La chica resopló, se masajeó las sienes y volvió a resoplar, por si se le pasaba el dolor de cabeza por arte de magia. Haciendo caso a su mala suerte, todo siguió igual, solo que ahora su amiga Elisa la miraba preocupada desde la puerta de la habitación. No hizo falta que preguntara si iba todo bien, ni tampoco hizo falta que le diera una respuesta. Era evidente que no. Eli era consciente de que su amiga no lo estaba pasando bien, pero no sabía qué le ocurría, con lo que no tenía ni idea de cómo ayudarla. Por una vez, Bea fue un poco más allá, le recitó una frase: "El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo". Elisa sintió un escalofrío recorrerle la espalda y le preguntó de dónde había sacado esa frase. La respuesta de su amiga hizo que se sentara para no caerse al suelo: "Un sueño". Años atrás, su madre le había dicho una frase que le r...
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