Vacío. Vacío y una tristeza infinita que me rodea en este pozo en el que me he metido, y del que no sé si voy a salir. Un vacío inmenso lucha en mi interior por hacerse más espacio, mientras que mis emociones positivas luchan contra él, cada vez más debilitadas. Es extraño, un vacío haciéndose espacio, luchando contra la alegría, la felicidad y las risas, como un gigante contra un ejército de enanos. Los enanos acabarán aplastados por su enemigo, y éste, victorioso, comenzará a hacerse paso dentro de mí hasta acabar por hundirme. ¿Le quedará mucho a la batalla? ¿Conseguiré pararla antes de que me destroce? A la primera pregunta de momento no tengo respuesta, pero desde luego sé que la segunda se responde con un sencillo: "sola, no". Y soy consciente, pero ahora mismo no hay nadie que me pueda ayudar con esto. La persona idónea no ha aparecido todavía, y la otra que podría ayudarme está en otro sitio bien lejos de mí, con lo que de momento tendré que seguir soportando mi lucha interior en silencio cada día, callando mi sufrimiento para no preocupar a los míos, a pesar de saber que los enanos, por muchos que sean, no pueden vencer. Y yo lo intento, lo intento con todas mis fuerzas, pero al parecer el gigante me está matando. Espero encontrar rápido una solución aparte de plasmar todo aquí. Y estas palabras... ¿Son pura ficción?
Historia a partir de la palabra "profunda" - Hola, Iván. Ya te aviso que me he despertado intensa - dice, con acento andaluz, entrando al aula y sentándose en su mesa después de dejar sus cosas - No lo creeré hasta escuchar la frase del día - ¿Qué es eso de la frase del día, Bea? - Dice la profesora entrando a clase. Todas las mañanas habla un poco con algún alumno antes de empezar la clase, para darles diez minutos de espabilarse y relajarse. Dice que es partidaria de ese tiempo libre, como le gusta llamarlo. Tiene 20 años, acaba de empezar y es la favorita de todos - Hola, Raquel. Nada, es lo primero que se me pasa por la cabeza al despertarme. Sin contar que me muero de sueño, claro - Los tres ríen y la profe pregunta: - ¿Y cuál es la de hoy? - Por mucho y por muy bien que nos acompañemos, hay tramos del camino que uno debe transitar con la sabia soledad - Jo, tía, sí que vienes profunda, ¿eh? - Ya te avisé, niño - Pues no os cuento lo que se me ha pasado a mí por la cab...
Comentarios
Publicar un comentario