- Adiós - Mi prima se marchó, dejándome con el pensamiento de que no aquello no había sido muy original. Despedirse diciendo adiós y nada más es soso, lo habitual, y con lo extravagante que suele ser ella me extrañó que me respondiera con un simple adiós, así que decidí ir tras ella. La llamé cuando la tenía delante, a unos metros y ella se volvió, extrañada de oír mi voz. Me preguntó qué quería. Le di un abrazo. Se puso tensa y de pronto empezó a llorar en mi hombro. Sin que yo dijera nada me explicó que estaba destrozada, que llevaba días aguantando el dolor sola, sin decir nada a nadie, fingiendo estar alegre... Me sonó demasiado familiar. Más de lo que me gustaría, desde luego. La cogí por los hombros y furiosa le expliqué que bienvenida a mi mundo, que así llevaba yo meses y que no lo había notado, que gracias por ser una egocéntrica que solo piensa en sí misma. Me dio otro abrazo y me pidió perdón, deshecha en lágrimas, diciendo que había estado tan centrada en parecer alegre que no había tenido tiempo de nada más. Me pidió perdón una vez más, y decidí perdonarla. Al fin y al cabo, ¿quién era yo para decirle que no? De la mano seguimos caminando hasta nuestro piso, donde encontramos a mi madre. Me extrañó verla allí, pero sobretodo me asustó, porque Lucía y yo teníamos los ojos hinchados de tanto llorar. Nos preguntó, pero le quitamos importancia y rápidamente nos inventamos la historia de que habíamos visto en el cine una peli muy triste. Por supuesto no le contamos que habíamos estado con mi novio y el suyo en una cafetería, le habría dado algo seguro. Le pregunté a qué había venido.
Lunes: Todo está mal. Desde que el abuelo se murió las cosas han ido de mal en peor: mamá se pasa el día llorando, sin hacer mucho caso a los demás, papá está triste, casi sin hablar y mi hermano no tiene ganas de hacer nada. Estoy preocupada, no sé qué será lo siguiente. ¿No comer? ¿Dejar de ir al trabajo y no llevarme al cole? Martes: Bueno, pues no iba muy desencaminada. Resulta que ahora tengo que ir yo sola al cole cada mañana, que vaya andando, en bus o en metro, como quiera. Cada vez están peor, ahora la comida la hago yo, a veces me ayuda mi padre. Me siento sola, Cris lleva unos días sin aparecer por el cole, y no tengo suficiente confianza con el resto de amigas para contarles mi problema, aunque notan que no estoy bien y hacen todo lo posible por ayudarme. Miércoles: Pues nada, sin cambios. Hoy he hablado con mi profe y le he contado lo que me pasa. Me ha dicho que no me preocupe, que ella me ayudará en todo lo que pueda, que ahí la tengo para lo que necesite y que todo se...
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