Entre lágrimas pude comenzar a leer la carta que mi novio había dejado sobre la mesa: "Lo siento, Cris. Lo siento de verdad, pero es que no sabía qué más hacer, y créeme si te digo que a mí también me parte el alma haberme ido. Te prometo que intentaré compensarte, aunque todavía no se cómo ni desde dónde. De hecho, no sé qué voy a hacer ahora que ya no estoy contigo. El vacío en el pecho es insoportable, pero ya he vivido muchas veces ocultando mis sentimientos. Por el momento me iré a casa de mi hermana hasta que encuentre un trabajo, después me pagaré mi propio piso. Y te cuento todo esto porque si de verdad escribiera lo que estoy pensando y sintiendo me desharía en lágrimas. Te voy a echar de menos, muchísimo, pero después de no haberte contado que tus padres habían tenido un accidente no me veía capaz de seguir a tu lado como si nada, sonriendo cada mañana. Se me hace un mundo despertarme con la alarma del móvil y no con tus besos, amanecer solo en la cama, desayunar solo o con mi hermana y acostarme sin ese buenas noches que tanto me enamoraba. Dormir sin tu brazo rodeando mi cintura, no sentir tus caricias en mitad de la noche, no poder darte un beso cuando me voy a pasear de buena mañana... Son demasiadas las cosas que voy a echar de menos, pero espero aprender a convivir con este dolor, dado que no voy a olvidarte jamás. Te pido por favor que no me busques, que no vengas a por mí, que no me escribas ni me llames, que me olvides, que sigas con tu vida, que no rompas tu rutina, que no hagas nada raro ni ninguna locura, ¿vale? Olvida este capítulo de tu vida, y en vez de pasar página arranca las anteriores, quémalas y déjalas caer en el olvido, porque después de lo que te estoy haciendo sufrir creo que no merezco otra cosa. A pesar de todo, te quiero. Adam." Me apoyé contra la pared y me dejé caer hasta el suelo. Lloré.
Historia a partir de la palabra "profunda" - Hola, Iván. Ya te aviso que me he despertado intensa - dice, con acento andaluz, entrando al aula y sentándose en su mesa después de dejar sus cosas - No lo creeré hasta escuchar la frase del día - ¿Qué es eso de la frase del día, Bea? - Dice la profesora entrando a clase. Todas las mañanas habla un poco con algún alumno antes de empezar la clase, para darles diez minutos de espabilarse y relajarse. Dice que es partidaria de ese tiempo libre, como le gusta llamarlo. Tiene 20 años, acaba de empezar y es la favorita de todos - Hola, Raquel. Nada, es lo primero que se me pasa por la cabeza al despertarme. Sin contar que me muero de sueño, claro - Los tres ríen y la profe pregunta: - ¿Y cuál es la de hoy? - Por mucho y por muy bien que nos acompañemos, hay tramos del camino que uno debe transitar con la sabia soledad - Jo, tía, sí que vienes profunda, ¿eh? - Ya te avisé, niño - Pues no os cuento lo que se me ha pasado a mí por la cab...
Comentarios
Publicar un comentario