A lo mejor un día te miras al espejo y tienes una peca más. A lo mejor el pelo te ha crecido un milímetro o has pegado el estirón y mides centímetro y medio más. Quién sabe, quizá incluso te notas el cambio, pero nada comparable a lo que sentí yo esa mañana. Pasar de niña a adolescente en una noche no es lo normal, eso seguro, pero yo no hablo de un grano ni nada de eso, no. Por la noche tienes aspecto y te sientes como una niña de diez años y al despertarte han pasado siete años y a tu alrededor todo ha cambiado. En tu mente también hay recuerdos de la adolescencia, de cumpleaños y cosas que te pasaron entre los diez y los diecisiete, pero te has dado cuenta de que hay cosas que no has vivido, que solo recuerdas, y también sabes que en una noche han pasado siete años. ¿Cómo es posible? Al verte al espejo lo primero que piensas es: "Magia". Acto seguido recuerdas esa frase que dijeron en una serie (ya no recuerdas cuál, la viste como con diez años): "Llamamos magia a las cosas que todavía no conocemos, las cosas del futuro" y te das cuenta de que nada en el mundo ha podido pasar para que de pronto estés en 2025 en lugar de en 2018. Te sientes extraña, como si en tu mente estuvieran conviviendo tu yo de diez y de diecisiete años, con sus recuerdos, sus fantasías y sus vidas entremezcladas, todas juntas en un nudo imposible de deshacer. Y de pronto, lo sabes. Sabes que eso es exactamente eso lo que ha pasado: tus yo de diez y diecisiete años conviven en tu cuerpo de 2025. Es decir, en el cuerpo de una adolescente de 2025 con diecisiete años hay una segunda conciencia aparte de la habitual: la suya de diez años. Y ahora solo puedes preguntarte una cosa: ¿cómo ha podido pasar?
Lunes: Todo está mal. Desde que el abuelo se murió las cosas han ido de mal en peor: mamá se pasa el día llorando, sin hacer mucho caso a los demás, papá está triste, casi sin hablar y mi hermano no tiene ganas de hacer nada. Estoy preocupada, no sé qué será lo siguiente. ¿No comer? ¿Dejar de ir al trabajo y no llevarme al cole? Martes: Bueno, pues no iba muy desencaminada. Resulta que ahora tengo que ir yo sola al cole cada mañana, que vaya andando, en bus o en metro, como quiera. Cada vez están peor, ahora la comida la hago yo, a veces me ayuda mi padre. Me siento sola, Cris lleva unos días sin aparecer por el cole, y no tengo suficiente confianza con el resto de amigas para contarles mi problema, aunque notan que no estoy bien y hacen todo lo posible por ayudarme. Miércoles: Pues nada, sin cambios. Hoy he hablado con mi profe y le he contado lo que me pasa. Me ha dicho que no me preocupe, que ella me ayudará en todo lo que pueda, que ahí la tengo para lo que necesite y que todo se...
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