Lucha. Lucha hasta el final, con uñas y dientes, como si no hubiera un mañana. Lucha por lo que quieres, por lo que viviste y también por lo que vivirás. Lucha por un buen futuro, por conservar el pasado, por las personas a las que quieres, por las que te quieren, por las que quisiste y ya no están, por las que te quisieron. Lucha porque las cosas no llegan, las cosas se encuentran. Lucha para conseguir tus metas, lucha por amor, por alegría, por valor, por ilusión, por cualquier cosa que un día te diera las ganas de levantarte a vivir la vida cada día. Lucha por tener alas, por dejar volar la mente y la imaginación, por tu libertad y la de tu gente, por un mundo más justo, por igualdad. Lucha por las cosas que merezcan la pena, y valora las que parezcan una tontería. Lucha, pero también descansa después de una batalla. La vida es una guerra, y mientras estemos aquí tenemos que luchar por ganar las peleas. Tenemos que luchar por los que no pueden, por los que se fueron, por los que no están, por los que se rindieron, por los que tuvieron que dejar de luchar, por los que perdieron batallas, por los que las ganaron y por los que aún libran otras. Lucha por todos, por los que pelearon, por los que se sacrificaron, por los que lo dejan todo para librar una guerra. Lucha por este mundo, para salvarlo, para cambiar las cosas, para arreglar lo que estaba roto. Lucha por crear nuevas metas, por alcanzar las antiguas, para ser valiente, para ser fuerte, para ayudar, para apoyar, para recibir ayuda y para recibir apoyo. Lucha para cambiar, para ser mejor persona, para convertirte en alguien que, a pesar de sus defectos, se hace querer. Lucha, por lo que más quieras lucha.
Historia a partir de la palabra "profunda" - Hola, Iván. Ya te aviso que me he despertado intensa - dice, con acento andaluz, entrando al aula y sentándose en su mesa después de dejar sus cosas - No lo creeré hasta escuchar la frase del día - ¿Qué es eso de la frase del día, Bea? - Dice la profesora entrando a clase. Todas las mañanas habla un poco con algún alumno antes de empezar la clase, para darles diez minutos de espabilarse y relajarse. Dice que es partidaria de ese tiempo libre, como le gusta llamarlo. Tiene 20 años, acaba de empezar y es la favorita de todos - Hola, Raquel. Nada, es lo primero que se me pasa por la cabeza al despertarme. Sin contar que me muero de sueño, claro - Los tres ríen y la profe pregunta: - ¿Y cuál es la de hoy? - Por mucho y por muy bien que nos acompañemos, hay tramos del camino que uno debe transitar con la sabia soledad - Jo, tía, sí que vienes profunda, ¿eh? - Ya te avisé, niño - Pues no os cuento lo que se me ha pasado a mí por la cab...
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