"Cuando sientas que el mundo se te cae sobre los hombros, que el peso es demasiado y que vas a caer de rodillas yo te dejaré mis manos para sostenerlo, para que puedas descansar, yo lo sujetaré por ti." Así empezaba la carta. Y así terminaba. En aquel misterioso trozo de papel que habían deslizado bajo la puerta solo ponía eso, lo cual no me daba ninguna pista sobre quién podía ser el autor o la autora de ese texto. Me pareció muy bonito, eso sí, pero extraño al mismo tiempo. ¿Quién se iba a tomar la molestia de subir hasta un octavo en un edificio en el centro de la ciudad para deslizar un mensaje así bajo la puerta? Alguien que quería llamar mi atención. Y probablemente alguien que me tuviera cariño, aunque quizá era falso. Repasé mentalmente amores del pasado, sobre todo los del insti, pero no encontré ninguno que fuera capaz de algo así, ni siquiera que supiera dónde vivía, así que descarté los chicos con los que había tenido relaciones amorosas. Me quedaron amigos o amigas cercanas... y amores platónicos. Que yo supiera no lo había sido nunca de nadie (aunque alguno había tenido), pero eso no quitaba que quien fuera lo hubiera mantenido en secreto. No, no me cuadraba, en el cole y en el insti había sido un poco empollona (tampoco mucho) y además no había tenido muchos amigos, una vez me enteré de que uno quería relación conmigo, pero ni siquiera me lo dijo nunca, y jamás llegamos a hablar casi. No, no podía ser él. Entonces, ¿quién si no? Instintivamente, de pronto, le di la vuelta al papel y leí: "alguien que quiere hacerte daño". Un escalofrío me recorrió de arriba a abajo en mitad del "salto"
Historia a partir de la palabra "profunda" - Hola, Iván. Ya te aviso que me he despertado intensa - dice, con acento andaluz, entrando al aula y sentándose en su mesa después de dejar sus cosas - No lo creeré hasta escuchar la frase del día - ¿Qué es eso de la frase del día, Bea? - Dice la profesora entrando a clase. Todas las mañanas habla un poco con algún alumno antes de empezar la clase, para darles diez minutos de espabilarse y relajarse. Dice que es partidaria de ese tiempo libre, como le gusta llamarlo. Tiene 20 años, acaba de empezar y es la favorita de todos - Hola, Raquel. Nada, es lo primero que se me pasa por la cabeza al despertarme. Sin contar que me muero de sueño, claro - Los tres ríen y la profe pregunta: - ¿Y cuál es la de hoy? - Por mucho y por muy bien que nos acompañemos, hay tramos del camino que uno debe transitar con la sabia soledad - Jo, tía, sí que vienes profunda, ¿eh? - Ya te avisé, niño - Pues no os cuento lo que se me ha pasado a mí por la cab...
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