"Cuando sientas que el mundo se te cae sobre los hombros, que el peso es demasiado y que vas a caer de rodillas yo te dejaré mis manos para sostenerlo, para que puedas descansar, yo lo sujetaré por ti." Así empezaba la carta. Y así terminaba. En aquel misterioso trozo de papel que habían deslizado bajo la puerta solo ponía eso, lo cual no me daba ninguna pista sobre quién podía ser el autor o la autora de ese texto. Me pareció muy bonito, eso sí, pero extraño al mismo tiempo. ¿Quién se iba a tomar la molestia de subir hasta un octavo en un edificio en el centro de la ciudad para deslizar un mensaje así bajo la puerta? Alguien que quería llamar mi atención. Y probablemente alguien que me tuviera cariño, aunque quizá era falso. Repasé mentalmente amores del pasado, sobre todo los del insti, pero no encontré ninguno que fuera capaz de algo así, ni siquiera que supiera dónde vivía, así que descarté los chicos con los que había tenido relaciones amorosas. Me quedaron amigos o amigas cercanas... y amores platónicos. Que yo supiera no lo había sido nunca de nadie (aunque alguno había tenido), pero eso no quitaba que quien fuera lo hubiera mantenido en secreto. No, no me cuadraba, en el cole y en el insti había sido un poco empollona (tampoco mucho) y además no había tenido muchos amigos, una vez me enteré de que uno quería relación conmigo, pero ni siquiera me lo dijo nunca, y jamás llegamos a hablar casi. No, no podía ser él. Entonces, ¿quién si no? Instintivamente, de pronto, le di la vuelta al papel y leí: "alguien que quiere hacerte daño". Un escalofrío me recorrió de arriba a abajo en mitad del "salto"
Lunes: Todo está mal. Desde que el abuelo se murió las cosas han ido de mal en peor: mamá se pasa el día llorando, sin hacer mucho caso a los demás, papá está triste, casi sin hablar y mi hermano no tiene ganas de hacer nada. Estoy preocupada, no sé qué será lo siguiente. ¿No comer? ¿Dejar de ir al trabajo y no llevarme al cole? Martes: Bueno, pues no iba muy desencaminada. Resulta que ahora tengo que ir yo sola al cole cada mañana, que vaya andando, en bus o en metro, como quiera. Cada vez están peor, ahora la comida la hago yo, a veces me ayuda mi padre. Me siento sola, Cris lleva unos días sin aparecer por el cole, y no tengo suficiente confianza con el resto de amigas para contarles mi problema, aunque notan que no estoy bien y hacen todo lo posible por ayudarme. Miércoles: Pues nada, sin cambios. Hoy he hablado con mi profe y le he contado lo que me pasa. Me ha dicho que no me preocupe, que ella me ayudará en todo lo que pueda, que ahí la tengo para lo que necesite y que todo se...
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