"Cuando sientas que el mundo se te cae sobre los hombros, que el peso es demasiado y que vas a caer de rodillas yo te dejaré mis manos para sostenerlo, para que puedas descansar, yo lo sujetaré por ti." Así empezaba la carta. Y así terminaba. En aquel misterioso trozo de papel que habían deslizado bajo la puerta solo ponía eso, lo cual no me daba ninguna pista sobre quién podía ser el autor o la autora de ese texto. Me pareció muy bonito, eso sí, pero extraño al mismo tiempo. ¿Quién se iba a tomar la molestia de subir hasta un octavo en un edificio en el centro de la ciudad para deslizar un mensaje así bajo la puerta? Alguien que quería llamar mi atención. Y probablemente alguien que me tuviera cariño, aunque quizá era falso. Repasé mentalmente amores del pasado, sobre todo los del insti, pero no encontré ninguno que fuera capaz de algo así, ni siquiera que supiera dónde vivía, así que descarté los chicos con los que había tenido relaciones amorosas. Me quedaron amigos o amigas cercanas... y amores platónicos. Que yo supiera no lo había sido nunca de nadie (aunque alguno había tenido), pero eso no quitaba que quien fuera lo hubiera mantenido en secreto. No, no me cuadraba, en el cole y en el insti había sido un poco empollona (tampoco mucho) y además no había tenido muchos amigos, una vez me enteré de que uno quería relación conmigo, pero ni siquiera me lo dijo nunca, y jamás llegamos a hablar casi. No, no podía ser él. Entonces, ¿quién si no? Instintivamente, de pronto, le di la vuelta al papel y leí: "alguien que quiere hacerte daño". Un escalofrío me recorrió de arriba a abajo en mitad del "salto"
HISTORIA A PARTIR DE LA SIGUIENTE FOTO A veces, al final del día, cuando se quita el disfraz y deja de fingir, se pregunta para qué. El precio a pagar a veces piensa que es demasiado alto. A veces no, a veces se dice: recuerda cuál era la otra opción, recuerda eso que pasó, no querrás que lo repitan así que te tendrás que aguantar con esto. Es duro, es difícil, porque finges todo el rato, pero ese día debe quedar atrás. Le duele, a ella le duele lo que pasó, y le da mucho miedo lo que pueda pasar. Por eso está dispuesta a ponerse el disfraz de buena mañana y no quitárselo hasta la noche. Su abuela le decía siempre que "a veces para ser felices hay que hacer sacrificios. Pero cuidado con lo que dejas atrás". Por aquel entonces ella no lo entendía, pero después de aquello comprendió todo de golpe. Tiene la sensación de que ha defraudado también a su abuela, que entra de pronto, asustándola - Abuela - Mmm? - Eso que dijiste de ser felices y hacer sacrificios y tal... - Que a vec...
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