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AUXILIO

"Unos ojos que piden ayuda sin llegar a hablar
Una boca que, en silencio, no sabe bien cómo gritar
Una persona que trata de escapar de ese lugar
Donde un día entró y cree que jamás saldrá
Abre la boca, intenta dejar ese oscuro baúl
Pero de "auxilio" solo salen la "a" y la "u"
Y entonces se cierra la puerta, que no deja salir
Al resto de las letras, que solo buscan huir
De tanto luchar se paran, sin fuerzas quedan ya
Pero intentan seguir adelante, pensando que algún día se irán
Y así se sucede la historia, repitiéndose sin fin
Manteniendo presas a esas letras que luchan por huir"
Cuando termina de escribir, Lucía no sabe bien qué hacer con el poema ni con ella misma, así que lo deja encima de su cama y se va a la cocina para comer algo. Han pasado ya casi tres meses desde que se muriera Cris, pero ella se siente incapaz de superarlo, y le han ido surgiendo problemas por todas partes: en la uni nadie se junta con ella porque se pone en seguida a la defensiva y se pasa el día triste, sus amigos del cole no ha querido saber nada de ella desde que hizo una broma sobre ellos y se enfadaron, los del insti están todos fuera, en un viaje que han organizado y al que no pudo ir por la muerte de su amiga. Y su familia, su última esperanza, no sabe lo sola que está. Solo Cristóbal la consuela y está a su lado, porque sabe que lo está pasando mal. Pero nadie sabe que está muy sola, se desahoga escribiendo. Después va al salón y se duerme un rato. Cuando llega Cristóbal, que estaba dando una vuelta, va a ver dónde está Lucía y qué hace. Primero pasa por su habitación y cuando ve el cuaderno sobre la cama le echa una ojeada. De repente se asombra y lo lee, en voz baja. Se siente culpable al instante, pensando que no se había dado cuenta y que tenía que haber estado más atento. Devuelve el cuaderno a donde estaba y va a hablar con ella al salón. Cuando se despierta ella le dice:
- Hola. ¿Qué tal el paseo?
- Mejor que tú
- Pero si yo no he paseado
- Pues por eso
- Bueno, y ¿qué...
- He leído el poema de encima de tu cama
- Mierda
- Lu, no sabía que estabas así. ¿Por qué no me lo dijiste?

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