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EL ÚNICO CHAT FIJADO

 Como cada mañana, abrió el único chat que tenía fijado y escribió con velocidad: "buenos días! :)", guardó el móvil en su bolsillo trasero y fue a desayunar. Se puso el café y le llegó un mensaje, lo que hizo que el corazón de la chica se parara por un momento y comenzara a latir con mucha fuerza al pensar que había sido ese chat de arriba del todo el que había sonado. Sabía que no era así, pero aún le pasaba, no había conseguido acostumbrarse a la ausencia de la antigua dueña de esa conversación. Supuso que era normal, apenas hacía diez días de todo, bastante que iba a volver a clase. Se tomó el café y una tostada a duras penas, desde que su ángel de la guarda se había ido nunca le apetecía comer nada. Le dolía que los buenos días nunca tuvieran un segundo tick indicando que habían llegado a su destinataria. Pero es que en realidad ya no había destinataria.
La chica salió del portal y caminó, triste, mientras una canción que no era capaz de escuchar sonaba en sus cascos y su mirada vacía miraba a todas partes sin ver ninguna. Sin apenas darse cuenta llegó al instituto, donde empezó a mirar a todos lados sin parar. Sabía a quién buscaba, y sabía que no la iba a encontrar. De pronto le pareció mala idea haber vuelto, pero aun así entró en el enorme edificio.
Una hora después, sentada en un autocar para ir de excursión delante del todo con los ojos cerrados para que no le hablaran, escuchó algo en la radio que la dejó paralizada. Esas notas... No podía ser. Cogió el móvil, abrió el único chat que tenía fijado y escribió con velocidad: "NOE". Sonrió, con dientes incluidos. "A QUE NO SABES QUÉ CANCIÓN ESTÁ SONANDO EN LA RADIO". Sus ojos se llenaron de lágrimas que escocían, retenidas todavía por su sonrisa. "han puesto canciones de amor a ti noe", "está sonando nuestra canción". Dejó de sonreír, parpadeó y de pronto todo su dolor se desbordó en gotas que caían por su cara. "no sé hacer ni un huevo frito". No podía parar de llorar y escribió un último mensaje. No el último de esa vez, ni el último del día. Era el último mensaje de todos. "te echo de menos, noe. nos volveremos a ver, vale? te quiero". Desfijó el chat, apagó el móvil y cerró los ojos mientras las lágrimas seguían mojando la pantalla apagada que no iba a recibir una respuesta.

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