Quiero amar. Reír, llorar, gritar, hablar, aprender, escuchar, escribir, y leer junto a alguien que me haga feliz. Quiero enfadarme, alegrarme, entristecerme, ver, hacer, planear, besar, acariciar, abrazar, consolar, reconfortar, pedir, conceder, ayudar, prestar, viajar y moverme con quien me dé las ganas de levantarme cada mañana, de salir a saltar, correr, andar, subir, bajar y a comerme el mundo. Esa persona que no se vaya nunca y que saque lo bueno de cada momento, que me haga querer, envejecer, recordar, echar de menos, ser mejor persona y sacar lo mejor de mí. Vendrá dispuesto/a a llenar el vacío de mi pecho, y yo le devolveré el favor. Lo prometo.
HISTORIA A PARTIR DE LA SIGUIENTE FOTO A veces, al final del día, cuando se quita el disfraz y deja de fingir, se pregunta para qué. El precio a pagar a veces piensa que es demasiado alto. A veces no, a veces se dice: recuerda cuál era la otra opción, recuerda eso que pasó, no querrás que lo repitan así que te tendrás que aguantar con esto. Es duro, es difícil, porque finges todo el rato, pero ese día debe quedar atrás. Le duele, a ella le duele lo que pasó, y le da mucho miedo lo que pueda pasar. Por eso está dispuesta a ponerse el disfraz de buena mañana y no quitárselo hasta la noche. Su abuela le decía siempre que "a veces para ser felices hay que hacer sacrificios. Pero cuidado con lo que dejas atrás". Por aquel entonces ella no lo entendía, pero después de aquello comprendió todo de golpe. Tiene la sensación de que ha defraudado también a su abuela, que entra de pronto, asustándola - Abuela - Mmm? - Eso que dijiste de ser felices y hacer sacrificios y tal... - Que a vec...
Y llegará.
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