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EL TREN

 Café en mano, Luana se sienta en la cómoda silla y se decide a empezar el artículo de una vez. Ya no le queda más remedio, si quiere entregarlo en tres días. Por suerte, es muy pronto y la redacción está vacía. Mejor, no soporta la gente mientras trabaja.  Se termina el café, ya frío, y se echa hacia atrás en la silla mientras resopla. Está cansada y aún le queda lo peor. Cuando dan las diez y lleva tres horas en las que lo único que ha hecho ha sido borrar lo que escribía una y otra vez, coge el vaso de cartón vacío y se va. Tiene que coger un tren. Por el camino sigue pensando en el maldito artículo sobre terrorismo que desde hace una semana la tiene sin parar; no se le ocurre absolutamente nada y cada palabra que une con otra le parece una basura que no puede evitar borrar. Se sienta en el tren con otro café en la mano. Esa bebida le encanta. Sonríe levemente, casi sin que se note; por muy cansada que esté, la idea de ese viaje le encanta. Una chica joven se sienta a su la...

ABRYL

Abro los ojos y me quedo un par de minutos tumbada en la cama, acostumbrando mis ojos a la oscuridad y dejando a mi cuerpo asentar las sensaciones. Luego miro el reloj y me incorporo; son las 9:48, muy buena hora para empezar el sábado. Me pongo las zapatillas; subo la persiana y cojo la pinza del pelo de la mesilla, donde la dejé anoche. Doy un paso fuera de la habitación y acto seguido me doy media vuelta para volver a entrar, se me ha olvidado abrir la ventana. Una vez completado el primer pequeño ritual de cada mañana me dirijo a la cocina, bostezando; mientras me recojo el pelo cutre y rápidamente, casi dejando más mechones fuera del supuesto recogido que los que quedan dentro, porque solo quiero que no me moleste mientras desayuno; ya tendré tiempo de peinarme después. Al subir los brazos para ponerme la pinza se me sube también la sudadera que uso como pijama, dejando al aire mi ombligo y el piercing que lo decora, aunque creo que el tatuaje no se llega a ver. Entro a la cocina...

LYDIA:

 - Lydia: "Lo siento. Solo quería ayuda. No se me da bien pedirla, buscaba la manera y al final... Perdón. Es que estoy en un momento delicado, difícil, extraño. No sé cómo dejar de sentirme pequeñita y el sábado pensé que tú me podrías ayudar. Perdona si te molesté o te hice daño, Lydia, no pretendía hacerlo. De verdad. Solo buscaba ayuda. Es que necesito saber lo que piensas, lo que sientes, lo que opinas después de esa conversación; no me has dicho nada desde entonces y ahora pienso todo el rato en ti, en lo que se te pasará por la cabeza en cada momento, en si te habrás acordado de la charla o quizá de mí, en lo que pasará en el momento en el que nos crucemos... Hoy te he visto, pero tú a mí no. Cuando te he reconocido entre el montón de gente y he visto que ibas a pasar por mi lado, se me ha hecho un nudo en el pecho y tenía el corazón en un puño; pensando en cuál iba a ser tu reacción. He dado por hecho que me verías, y no ha sido así. Supongo que hay muchas cosas en tu cabe...

GAS

Joder, ¿por qué tengo que escribir? A mí la lengua me importa una mierda, no entiendo que nos la enseñen en el instituto si luego nadie la coge para la carrera. Respiro, sentada, con el ordenador delante, que me muestra una hoja en blanco como burlándose de mí. ¿Y si busco algo en internet? Algo desconocido, de esos textos que no encontraría nadie. Menuda tontería, la profe no es tonta, me conoce de sobra y fijo que se daría cuenta. Qué mal rollo, mil palabras, ¿de dónde me saco mil palabras? Me levanto y voy hasta la cocina, saco una lata de la nevera y me la llevo a mi cuarto, donde sobre la mesa me esperan unas galletas. Si voy a trabajar por lo menos que sea con comida. El gas del refresco sube hasta mi nariz y me hace estornudar. En realidad odio el gas, no sé por qué siempre tomo las bebidas con gas. Debo ser masoquista. Miro el reloj, ya son las cinco, papá debe estar al llegar y tendré que esconder todo. O habérmelo comido. Me inclino más por lo segundo. Creo que este curso est...

UNA RACHA

- Ni te rayes. De todo se sale, amiga - ¿Qué dices? - Claro. No te vas a tirar mal toda la vida, es una racha sin más - Anda, no vayas por ahí, que acabamos mal. Ya lo sabes, Arte - No, te lo digo en serio, las rachas empiezan y terminan, Alira - Que no, es que no lo entiendes - Ante la cara impasible de su amiga, añade con impotencia -. Necesito que te pongas en mi lugar, Ar, igual que hago yo cuando te pasa algo - Mira, de verdad que vas a salir de esta, pero si tú no lo ves entonces no vamos a ninguna parte. Ya se te pasará, y cuando eso suceda me llamas - No me digas que te piras - ¿Qué quieres, que me quede aquí contigo y en bucle? Qué va, Ali - Ante el egocentrismo de la chica que la mira ya de pie en la puerta, la chica se enfada - ¿Qué te pasa, tía? ¿Es que no entiendes que estoy fatal? Solo necesito que me apoyes, en serio, no que te vayas de repente. Estoy hecha un asco, ¿no me has visto? - Bueno, que yo paso. Cuando estés bien me llamas - No te pienso volver a llamar en la v...

MADURAR

- ¡Pero madura de una vez! - Me gritó. Por respeto y porque yo nunca gritaba, le respondí con un tono de voz duro pero a volumen normal: - No quiero. Madurar es una mierda, es darte cuenta de la cruda realidad y empezar a tener responsabilidades; es dejar de jugar y empezar a razonar. ¡Nadie quiere madurar, y yo menos! - Para mi desgracia, siguió gritando. Aunque en realidad no había llegado a tener esperanzas de que parara algún día: - ¡Me importa una mierda lo que quieras o lo que no! Tienes que madurar y lo vas a hacer, por las buenas o por las malas - Sin querer, subí el tono de voz. No por nada, sino porque ella estaba empezando a pensar que tenía control sobre mi vida y la última vez que alguien hizo eso acabó fatal. - No me amenaces - Haré lo que quiera, no mandas sobre mi vida, aprende eso - ¡Ni tú sobre la mía! ¿Qué te has creído? ¿Que puedes decidir cuándo tengo que madurar y cómo? Esto no funciona así - Parecíamos dos locas gritándonos, pero yo había dejado todo a un lado y ...

EL MOVIMIENTO

Historia a partir del verbo "rehusar" - Baby , no, me rehúso a darte un último beso, así que guárdalo, para que la próxima vez ... - Sigo cantando la canción mientras me muevo por la cocina sin ninguna gracia pero creyéndome modelo. Guardo esto, cojo aquello, remuevo la comida y sigo bailando. Si mis padres o mis hermanos estuvieran aquí me mirarían mal por el volumen de la música y por la música en sí, pero ya que no están tendré que disfrutarlo. Adia está cada día peor y por eso mi madre está en el hospital con ella, pero no me han dejado ir y estoy demasiado preocupada. Por eso bailo, porque cuando veo que algo va mal y me voy a poner triste bailo y lo demás se me olvida. Tengo incluso una lista de música solo para eso, y ya me ha salvado de muchas. Y vale, que se me da fatal moverme y nunca lo hago en público, pero me hace sentir muy liberada y me encanta. Adia me enseñó a elegir las canciones para El Movimiento, que es como ella llama al concepto de "bailar para olv...