Te conocí y me salvaste la vida. Te vi y me perdí en tu mirada. Te oí y me perdí en tus palabras. Te besé y me perdí en tus labios. Te acaricié y me perdí en tu cuerpo. Te abracé y me perdí en tu cuello, en ese perfume que tanto te gustaba. Te encontré y nos quedamos juntas. Te miré y te vi irte. Te eché de menos, lloré por ti. Te busqué, te pedí que volvieras. Volviste. Te vi irte, pero esta vez conmigo, a ser felices. Te encontraron. Luchamos con fuerza. Te fuiste, pero no por voluntad propia. Le conocí. Te encontró, nos volvió a juntar. Luchamos contra el mundo, nos enfrentamos a la sociedad. Conseguimos vencerles. Volvieron a la carga, con más fuerza. Ella nos ayudó, pero volvieron una vez más. Nos derrotaron. Huimos a un país libre, a vivir la vida. Enfermaste, volvimos. Te cuidé. Él, que nos odiaba, nos separó. El amor fue más fuerte y me buscaste, aquella noche de fin de año. Lloraba por ti cuando llegaste, te abracé con todas mis fuerzas, se escurrió tu vida entre mis brazos. Me despedí de ti después, a solas, recordando en todo lo que vivimos. Te eché de menos, lloré y lloré por ti, mi amor. Él me ayudó a vencer mis penas, pero no salía adelante, no era capaz de volver a querer. Una vez más me ayudó, me dijo que escribiera. Escribí, escribí sobre ti, sobre lo que nos había pasado, pero lo convirtieron en algo que no se parecía. Conseguí seguir adelante, volví a querer. Y a quien quise se fue, por miedo. Acabé sola, pero con tu recuerdo en mi memoria para siempre. - Carta de Celia a Aurora (escrita por mí, no es real)
Lunes: Todo está mal. Desde que el abuelo se murió las cosas han ido de mal en peor: mamá se pasa el día llorando, sin hacer mucho caso a los demás, papá está triste, casi sin hablar y mi hermano no tiene ganas de hacer nada. Estoy preocupada, no sé qué será lo siguiente. ¿No comer? ¿Dejar de ir al trabajo y no llevarme al cole? Martes: Bueno, pues no iba muy desencaminada. Resulta que ahora tengo que ir yo sola al cole cada mañana, que vaya andando, en bus o en metro, como quiera. Cada vez están peor, ahora la comida la hago yo, a veces me ayuda mi padre. Me siento sola, Cris lleva unos días sin aparecer por el cole, y no tengo suficiente confianza con el resto de amigas para contarles mi problema, aunque notan que no estoy bien y hacen todo lo posible por ayudarme. Miércoles: Pues nada, sin cambios. Hoy he hablado con mi profe y le he contado lo que me pasa. Me ha dicho que no me preocupe, que ella me ayudará en todo lo que pueda, que ahí la tengo para lo que necesite y que todo se...
Muy bonita, increible pero a veces cierta.
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