Te conocí y me salvaste la vida. Te vi y me perdí en tu mirada. Te oí y me perdí en tus palabras. Te besé y me perdí en tus labios. Te acaricié y me perdí en tu cuerpo. Te abracé y me perdí en tu cuello, en ese perfume que tanto te gustaba. Te encontré y nos quedamos juntas. Te miré y te vi irte. Te eché de menos, lloré por ti. Te busqué, te pedí que volvieras. Volviste. Te vi irte, pero esta vez conmigo, a ser felices. Te encontraron. Luchamos con fuerza. Te fuiste, pero no por voluntad propia. Le conocí. Te encontró, nos volvió a juntar. Luchamos contra el mundo, nos enfrentamos a la sociedad. Conseguimos vencerles. Volvieron a la carga, con más fuerza. Ella nos ayudó, pero volvieron una vez más. Nos derrotaron. Huimos a un país libre, a vivir la vida. Enfermaste, volvimos. Te cuidé. Él, que nos odiaba, nos separó. El amor fue más fuerte y me buscaste, aquella noche de fin de año. Lloraba por ti cuando llegaste, te abracé con todas mis fuerzas, se escurrió tu vida entre mis brazos. Me despedí de ti después, a solas, recordando en todo lo que vivimos. Te eché de menos, lloré y lloré por ti, mi amor. Él me ayudó a vencer mis penas, pero no salía adelante, no era capaz de volver a querer. Una vez más me ayudó, me dijo que escribiera. Escribí, escribí sobre ti, sobre lo que nos había pasado, pero lo convirtieron en algo que no se parecía. Conseguí seguir adelante, volví a querer. Y a quien quise se fue, por miedo. Acabé sola, pero con tu recuerdo en mi memoria para siempre. - Carta de Celia a Aurora (escrita por mí, no es real)
HISTORIA A PARTIR DE LA SIGUIENTE FOTO A veces, al final del día, cuando se quita el disfraz y deja de fingir, se pregunta para qué. El precio a pagar a veces piensa que es demasiado alto. A veces no, a veces se dice: recuerda cuál era la otra opción, recuerda eso que pasó, no querrás que lo repitan así que te tendrás que aguantar con esto. Es duro, es difícil, porque finges todo el rato, pero ese día debe quedar atrás. Le duele, a ella le duele lo que pasó, y le da mucho miedo lo que pueda pasar. Por eso está dispuesta a ponerse el disfraz de buena mañana y no quitárselo hasta la noche. Su abuela le decía siempre que "a veces para ser felices hay que hacer sacrificios. Pero cuidado con lo que dejas atrás". Por aquel entonces ella no lo entendía, pero después de aquello comprendió todo de golpe. Tiene la sensación de que ha defraudado también a su abuela, que entra de pronto, asustándola - Abuela - Mmm? - Eso que dijiste de ser felices y hacer sacrificios y tal... - Que a vec...
Muy bonita, increible pero a veces cierta.
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