"Nunca más. No lo repetiré nunca más". Asomada al balcón, Elisa recordó su promesa, pero también las dos palabras que le habían roto los esquemas, que le habían cambiado la vida, que la habían separado de Bea, que le habían hecho el último año imposible. Una vez más se preguntó cómo dos sencillas palabras podían hacer tanto daño, cómo un bicho tan bonito podía ser letal, pero esta vez tampoco tenía respuesta. El abismo que tenía dentro la estaba matando, se hacía muy fuerte cada vez que estaba sola, le daba miedo, tenía que acabar con todo. Pero tendría que romper su promesa, y no sabía si estaba dispuesta a correr ese riesgo. Decidió que no, que acabaría con todo de otra forma: con el plan C. Antes de tener tiempo para pensarlo dos veces, se subió a la barandilla y se lanzó al vacío, gritando las dos peores palabras que había dicho nunca: "Puñetera mariposa"
HISTORIA A PARTIR DE LA SIGUIENTE FOTO A veces, al final del día, cuando se quita el disfraz y deja de fingir, se pregunta para qué. El precio a pagar a veces piensa que es demasiado alto. A veces no, a veces se dice: recuerda cuál era la otra opción, recuerda eso que pasó, no querrás que lo repitan así que te tendrás que aguantar con esto. Es duro, es difícil, porque finges todo el rato, pero ese día debe quedar atrás. Le duele, a ella le duele lo que pasó, y le da mucho miedo lo que pueda pasar. Por eso está dispuesta a ponerse el disfraz de buena mañana y no quitárselo hasta la noche. Su abuela le decía siempre que "a veces para ser felices hay que hacer sacrificios. Pero cuidado con lo que dejas atrás". Por aquel entonces ella no lo entendía, pero después de aquello comprendió todo de golpe. Tiene la sensación de que ha defraudado también a su abuela, que entra de pronto, asustándola - Abuela - Mmm? - Eso que dijiste de ser felices y hacer sacrificios y tal... - Que a vec...
Wow... me ha gustado mucho!
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