"Nunca más. No lo repetiré nunca más". Asomada al balcón, Elisa recordó su promesa, pero también las dos palabras que le habían roto los esquemas, que le habían cambiado la vida, que la habían separado de Bea, que le habían hecho el último año imposible. Una vez más se preguntó cómo dos sencillas palabras podían hacer tanto daño, cómo un bicho tan bonito podía ser letal, pero esta vez tampoco tenía respuesta. El abismo que tenía dentro la estaba matando, se hacía muy fuerte cada vez que estaba sola, le daba miedo, tenía que acabar con todo. Pero tendría que romper su promesa, y no sabía si estaba dispuesta a correr ese riesgo. Decidió que no, que acabaría con todo de otra forma: con el plan C. Antes de tener tiempo para pensarlo dos veces, se subió a la barandilla y se lanzó al vacío, gritando las dos peores palabras que había dicho nunca: "Puñetera mariposa"
Lunes: Todo está mal. Desde que el abuelo se murió las cosas han ido de mal en peor: mamá se pasa el día llorando, sin hacer mucho caso a los demás, papá está triste, casi sin hablar y mi hermano no tiene ganas de hacer nada. Estoy preocupada, no sé qué será lo siguiente. ¿No comer? ¿Dejar de ir al trabajo y no llevarme al cole? Martes: Bueno, pues no iba muy desencaminada. Resulta que ahora tengo que ir yo sola al cole cada mañana, que vaya andando, en bus o en metro, como quiera. Cada vez están peor, ahora la comida la hago yo, a veces me ayuda mi padre. Me siento sola, Cris lleva unos días sin aparecer por el cole, y no tengo suficiente confianza con el resto de amigas para contarles mi problema, aunque notan que no estoy bien y hacen todo lo posible por ayudarme. Miércoles: Pues nada, sin cambios. Hoy he hablado con mi profe y le he contado lo que me pasa. Me ha dicho que no me preocupe, que ella me ayudará en todo lo que pueda, que ahí la tengo para lo que necesite y que todo se...
Wow... me ha gustado mucho!
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